jueves, 5 de marzo de 2015

Relación entre Filosofía de la Educación y Práctica Educativa

Relación entre Filosofía de la Educación y Práctica Educativa

El cuestionamiento respecto a qué fue primero; ¿el huevo? ó ¿la gallina?, nos llevó a plantearnos: ¿qué fue primero, la filosofía de la educación o la práctica educativa? La respuesta que proponemos a esta inocente pregunta es la siguiente: primero tuvo lugar la práctica educativa, es decir los modos de relación entre una generación adulta y una generación joven con el propósito de transmitir bienes culturales. Posteriormente alguien se asombró y buscó  dar una interpretación al fenómeno que estaba presenciando; fue mediante aquel conjunto de reflexiones racionales como se construyó la filosofía de la educación.

A partir de esta primera aproximación, podemos decir que la filosofía de la educación es una rama de la Filosofía que tiene por objeto la reflexión racional de la totalidad del acto educativo, tomando en cuenta los elementos que lo constituyen (sus posibilidades, su finalidad, su valor, ,etc.), con el propósito de otorgarle un sentido a la existencia humana. En otras palabras, la filosofía de la educación trata de comprender el sentido de la educación y del acto educativo.

Por otro lado, podemos afirmar que la práctica educativa son los actos cotidianos de guiar, acompañar y ayudar a otros individuos en el proceso mediante el cual se constituyen a sí mismo como sujetos éticos y estéticos. Es un acto que debe ser plenamente consciente, que permita la transformación de la subjetividad mediante el vínculo que establecemos con los otros, y que esté determinado en gran medida por el fin de la educación, surge entonces la ineludible pregunta: ¿para qué se educa?  

Ahora bien, la filosofía de la educación y la práctica educativa no son opuestos irreconciliables que permanecen alejados entre sí: no tenemos, por un lado, a la especulación totalizadora de la esencia educativa, y, por el otro, a los actos cotidianos que acontecen dentro de un aula, debido a que cada práctica educativa está conformada por múltiples sistemas o postulados filosóficos de manera no-consciente.

Por el contrario, están inevitablemente enlazadas mediante la conciencia, una categoría que a su vez contiene a otros conceptos, como la ética y la phrónesis. Aquella reflexión sobre uno mismo, como ser situado (ese saber-se sujeto) inscrito a una tradición determinada por dimensiones históricas, sociales y culturales, interpela al que reflexiona para que tome un posicionamiento ético, una postura de la cuál se haga cargo y actúe en congruencia con su elección. Es decir, con prudencia.

En este sentido, una vez que el docente fundamenta su práctica educativa cotidiana bajo algunos principios filosófico-educativos y actúa conforme a ellos, es cuando acontece la praxis, es decir, aquella determinación de su propia existencia humana como transformación de la realidad, que posee en sí misma su finalidad.

Pero esta articulación no implica que exista una fusión entre ambas, donde las fronteras estén desapareciendo o que se haya conformado un concepto único. Sería un gran error pensar que la filosofía de la educación y la práctica educativa son una y la misma cosa, dado que esto implicaría despojarlas de las particularidades que las constituyen, creando así un concepto contradictorio en sí mismo. Sería un desacierto creer que poseen una autonomía “absoluta”, pues delimitan sus discursos y prácticas.

En suma, la relación entre filosofía de la educación y práctica educativa ocurre mediante la conciencia (la cual está anclada a la ética y a la phrónesis), otorgándole un sentido fundamentado al modo de posicionarse frente al acto educativo, reconociéndose así, como sujeto de la praxis.



Equipo: "Los brujos"

Caballero Villalobos Ruth
González Osorio Pamela
Jacobo Martínez Guadalupe
Ortiz Cruz Cristian Uriel

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