miércoles, 4 de marzo de 2015


¿Qué relación sostiene la  filosofía de la educación con la práctica educativa?

El hablar hoy en día de la practica educativa desde una perspectiva pedagógica, implica necesariamente incluir en ella a la propia filosofía[1], a la búsqueda del conocimiento y a la transmisión del mismo, recordando que cada individuo esta dotado de distintos factores que lo forman y lo guían.

Hoy podemos hablar de distintas formas de prácticas educativas; sin embargo, hablar de filosofía de la educación no resulta ser tan común, pues es necesario realizar una reflexión profunda en tanto a la propia transmisión de los conocimientos, en esta reflexión habrá de cuestionarse todo inclusive a nosotros mismos, las ideologías, las teorías, los factores sociales, políticos y culturales, pues en la interrelación de estos se encuentra la labor educativa.

Observar la totalidad, implica también observarnos en la totalidad,  la religión y la ciencia convergen en la vida cotidiana, la ciencia nos permite cuestionar, explicar y generar nuevas tecnologías, que facilitan nuestra vida, la religión justifica lo que no entendemos, da validez a nuestra cultura y a la vez nos limita dentro de la misma, la filosofía por su parte nos permite el análisis y entendimiento de estas dos áreas.

Buscando la relación entre lo que conlleva la filosofía y la practica educativa, podemos ver, que la búsqueda del sentido del ser en el alumno; lo sitúa en gran medida dentro del juego educativo, en donde el docente está en un rol sumamente importante, en esta búsqueda del sentido de su existencia, que quien como filosofo el alumno, usa el espacio educativo como lugar de “investigación” o de ejercicio y descubrimiento de sí mismo.

Es por esto que el papel del docente es importante en este espacio, lo que nos dirige a la reflexión sobre la practica misma del docente, donde se tiene que analizar y reflexionar sobre las decisiones que el docente toma dentro de este espacio y como estas tienen un tremendo impacto en la vida del que escucha, es decir el alumno. La filosofía debería participar activamente en el docente pues ¿cómo se puede enseñar a aprender si no se sabe cómo enseñar?, es decir, el docente debe buscar dentro de su practica la ubicación o el tiempo y espacio que se va a otorgar a la filosofía para así poder dar lugar al alumno como filósofo y forjador de su propio sentido y concepción del universo situándose en él y dando sentido a su existencia.

El docente por su parte deberá tener el compromiso ético que implica la filosofía, para ejercer una práctica justa, igualitaria y productiva en tanto al oficio educativo.

 

 

EQUIPO: NIKTÉ

Palma Gonzales A. Abiga-il

Torres Villa Carolina Oralia.

Miranda Pegueros Víctor Manuel

 

 

 



[1] Entendemos la filosofía a partir del concepto generado en clase en donde esta implica; una reflexión de carácter racional que forja una concepción de universo y sitúa al hombre en el mismo, otorgando a si un sentido a su existencia concreta.

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