¿Qué relación sostiene la filosofía de la educación con la práctica
educativa?
El hablar hoy en día de la practica
educativa desde una perspectiva pedagógica, implica necesariamente incluir en
ella a la propia filosofía[1],
a la búsqueda del conocimiento y a la transmisión del mismo, recordando que
cada individuo esta dotado de distintos factores que lo forman y lo guían.
Hoy podemos hablar de distintas formas
de prácticas educativas; sin embargo, hablar de filosofía de la educación no
resulta ser tan común, pues es necesario realizar una reflexión profunda en
tanto a la propia transmisión de los conocimientos, en esta reflexión habrá de
cuestionarse todo inclusive a nosotros mismos, las ideologías, las teorías, los
factores sociales, políticos y culturales, pues en la interrelación de estos se
encuentra la labor educativa.
Observar la totalidad, implica también
observarnos en la totalidad, la religión
y la ciencia convergen en la vida cotidiana, la ciencia nos permite cuestionar,
explicar y generar nuevas tecnologías, que facilitan nuestra vida, la religión
justifica lo que no entendemos, da validez a nuestra cultura y a la vez nos
limita dentro de la misma, la filosofía por su parte nos permite el análisis y
entendimiento de estas dos áreas.
Buscando la relación entre lo que
conlleva la filosofía y la practica educativa, podemos ver, que la búsqueda del
sentido del ser en el alumno; lo sitúa en gran medida dentro del juego
educativo, en donde el docente está en un rol sumamente importante, en esta
búsqueda del sentido de su existencia, que quien como filosofo el alumno, usa
el espacio educativo como lugar de “investigación” o de ejercicio y
descubrimiento de sí mismo.
Es por esto que el papel del docente es
importante en este espacio, lo que nos dirige a la reflexión sobre la practica
misma del docente, donde se tiene que analizar y reflexionar sobre las
decisiones que el docente toma dentro de este espacio y como estas tienen un
tremendo impacto en la vida del que escucha, es decir el alumno. La filosofía
debería participar activamente en el docente pues ¿cómo se puede enseñar a
aprender si no se sabe cómo enseñar?, es decir, el docente debe buscar dentro
de su practica la ubicación o el tiempo y espacio que se va a otorgar a la
filosofía para así poder dar lugar al alumno como filósofo y forjador de su
propio sentido y concepción del universo situándose en él y dando sentido a su
existencia.
El docente por su parte deberá tener el
compromiso ético que implica la filosofía, para ejercer una práctica justa,
igualitaria y productiva en tanto al oficio educativo.
EQUIPO: NIKTÉ
Palma Gonzales A. Abiga-il
Torres Villa Carolina Oralia.
Miranda Pegueros Víctor Manuel
[1]
Entendemos la filosofía a partir del concepto generado en clase en donde esta
implica; una reflexión de carácter racional que forja una concepción de
universo y sitúa al hombre en el mismo, otorgando a si un sentido a su
existencia concreta.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario