martes, 24 de marzo de 2015

La importancia de la labor educativa: talentos y potencialidades entre los muros

La importancia de la labor educativa: talentos y potencialidades entre los muros

En cualquier labor educativa está inmersa la subjetividad de los profesores (de acuerdo con sus años de servicio y su experiencia), lo cual les permite tomar una posición. Al enunciarse frente a sus colegas ofrecen una instantánea de su quehacer docente, respecto a cómo se asumen y se sitúan, de acuerdo con su historicidad y las dificultades que han afrontado en los diferentes contextos donde han ejercido su profesión.

Esta labor educativa implica que el profesor se asuma como tal de manera responsable. La importancia y responsabilidad de reconocerse implica tomar una posición política consciente de su quehacer como individuo situado. Para que la labor educativa se desempeñe, el docente debe entender que es un protagonista y encargado de llevar esa cultura a través de la enseñanza que transmite; debe actuar como un guía  y lograr así la preparación necesaria en cada uno de sus estudiantes para enfrentar problemáticas diarias. Repensar su práctica es una tarea continua que contribuirá a una transformación constante.  

Ahora bien, respecto al momento crítico que trae consigo la labor educativa, podemos cuestionar: ¿Qué sucede cuando la educación no es vista como un bien del cuál beneficiarse? La labor docente procura enfatizar la apuesta por la educación, como un modo de lograr trascender los espacios a los que culturalmente estamos confinados. Cuando los seres se resisten y carecen de un proyecto -elaborado por ellos mismos- hacia el cual dirigirse, puede sobrevenir la incomprensión, el choque entre docente y estudiante. Esto puede tornarse frustrante para ambos actores; sin embargo, la expresión, la escucha y la prudencia con la que se establecen relaciones entre personas promueven un espacio donde la reflexión sobre la práctica docente puede ser transformada a partir de acciones concretas.

También podemos mencionar que la falta de diálogo entre el profesor y el estudiante puede generar consecuencias futuras que no son benéficas para el desarrollo de éstos. Por lo tanto, el profesor tiene la tarea de construir un espacio de apoyo donde los individuos puedan encontrar y acrecentar sus potencialidades, para así tener la sensibilidad de observar otros horizontes de comprensión que antes no podían visualizar, a causa de sus limitaciones personales y culturales.

Estos espacios de apoyo deben estar fundados en un diálogo auténtico basado en el amor, el respeto y la disciplina. El profesor, junto con sus estudiantes, condicionan estos espacios, recurriendo al diálogo, con la finalidad de encontrar aquellos talentos que estaban en la oscuridad o que eran ignorados, a partir del acceso a experiencias que pongan a jugar la inteligencia de los estudiantes.

Así pues, la importancia de la labor educativa no sólo reside en la sociedad, también tiene una concepción distinta: desde la perspectiva del docente y desde la del sujeto en formación. Es una ayuda fundamental para la realización del proyecto elegido por cada persona; no obstante, la voluntad para aprender y las decisiones que apuntan hacia la construcción de ese espacio de apertura dependen de cada estudiante.  


Equipo:  “Los brujos"


Caballero Villalobos Ruth
González Osorio Pamela
Jacobo Martínez Guadalupe
Ortiz Cruz Cristian Uriel


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