Desde
la concepción de la filosofía como aquella que todo el ser humano tiene por
naturaleza, la consideramos como el reflexionar y pensar acerca de una práctica
en su totalidad, esto implica una relación entre el pensar y el actuar con el
saber y el hacer, sobre las funciones valorativas, teóricas y prácticas en la concepción
de mundo que se tenga.
Pensar la práctica educativa desde la filosofía consiste
en reflexionar sobre el plan que como docentes queremos llevar acabo, entender
que tanto la labor pedagógica, como la labor filosófica son cuestión de
procesos inacabados.
La
filosofía educativa podría ser una parte de las soluciones rutinarias al
problema de cómo enseñar, es ahí donde la capacitación del docente aparece, no
solo en funciones instrumentales, sino a
partir de una transformación de teorías pedagógicas y la reflexión de éstas como principales determinantes de la práctica
educativa, sin olvidar que cada docente concibe su práctica educativa de manera
distinta.
El campo educativo representa un microcosmos dentro de la
totalidad a la que atañe la filosofía y lo educativo, al implicar siempre
relaciones humanas, debe tomar a la filosofía como una guía para el correcto
actuar, Johannes Hessen explica “la filosofía es una autorreflexión del
espíritu sobre su conducta (…)”, así como también guiará este actuar la ética, que
se refieren al lado práctico del ser humano.
El filosofar para el pedagogo permite llevar a cabo un
proceso dialéctico de rendición de cuentas sobre cómo se conduce en su
práctica, Weischedel menciona “el pensamiento correcto debe conducir a la
conducta correcta”, es decir por medio de una introspección es como se acercará
a la verdad sobre su actuar, o en otras palabras, filosofar sobre su práctica
es poner en tela de juicio esta misma para preocuparse mucho más al actuar,
para obrar con justicia y con ética.
Si concebimos a la filosofía de la educación como una
reflexión racional de la práctica educativa que nos lleva a buscar y otorgarle
sentido podemos decir que la relación entre ambas se basa en responder a las
preguntas de ¿Por qué?, ¿cómo? y ¿para qué? realizar esas prácticas. Estas
mismas preguntas nos llevan necesariamente a pensar en las metas que las
acciones educativas pretenden alcanzar. Sin embargo es necesario tomar en
cuenta que la filosofía de la educación además de darle sentido a la práctica
educativa también la ubica dentro de una totalidad y es esa misma totalidad la
que influirá de manera determinante en las metas que se mencionaban.
Si bien es cierto que la práctica educativa no será
exactamente la misma como la pensamos al reflexionar sobre lo que se llevará a
cabo dentro de un salón de clases, la filosofía educativa se considera
necesaria para determinar la concepción que se tiene de educación y los planes
para llevarla acabo, es a partir de ella que se intentará buscar un posible
sentido a la educación cuando existan problemáticas que puedan crear una
crisis, ante esto, y a partir de la reflexión continua entendiéndola como un
proceso inacabado, se podrá abrir una oportunidad para recobrar el sentido
educativo cuando éste parezca perderse.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Hessen, Johannes (1926) Teoría del conocimiento, Colonia,
ILCA
Weischedel, Wilheim (1995) Los filósofos entre
bambalinas, México, Editorial F.C.E.
Equipo Pumas de Aragón
Elaborado por:
·
Aguilar Balderas Natalia Belen
·
Carrillo Corona Mariana Itzel
·
López De los Santos Daniela
·
López Hernández Carolina
·
Peña Barrera Itzel
No hay comentarios.:
Publicar un comentario