Es
importante mencionar que la labor educativa no sólo se refiere al quehacer
docente (desde la planeación de la clase, la ejecución y la evaluación de la
misma) que se realiza en las instituciones educativas, sino que va a englobar
una multiplicidad de procesos educativos, políticos, culturales, económicos y
subjetivos, los cuales requieren una cosmovisión de totalidad por parte del
docente para generar un entendimiento más sólido de a lo que se enfrenta y las
soluciones que puede implementar para lograr los fines educativos.
La
labor educativa consta de una construcción interminable. Dicha labor trasciende de los contenidos curriculares;
esta llega a la esencia de los profesionales de la educación y de los
educandos. Se encuentra en una constante búsqueda de debates internos y
externos de los actores implicados en el proceso educativo, los cuales le permitirán
realizar una reflexión de su praxis.
Al
igual es inherente a ella, el encuentro con el otro y con uno mismo, lo cual
requiere explorar los límites a los que se enfrenta y comprender que las
diferencias que se tienen con respecto a los otros. La diversidad nos permite
generar espacios donde se debe buscar implementar un diálogo con el otro para
generar una retroalimentación y enriquecimiento de saberes.
A
nuestro parecer, el fin primordial y la importancia vital de dicha labor, es la
humanización de los sujetos por
medio de la transmisión de
la cultura. Es decir, comunicar todo aquello que los hombres han hecho, pensado
y reflexionado de la realidad y así posibilitar que el otro se encuentre a sí
mismo por medio de la construcción de su
propio conocimiento e ir posibilitando su autonomía; brindarle al hombre la
posibilidad de desarrollar una serie de facultades, las cuales le permitan
encontrar su ser y la razón de estar pero con pleno conocimiento de aquello que
lo ha conformado.
Es preciso que como educadores reconozcamos nuestras
limitaciones y fortalezas, que estemos consientes que nos enfrentamos a estudiantes
únicos e irrepetibles quienes debido a sus vivencias sean pocas o muchas tienen
ya una concepción de las cosas que los rodean; teniendo esto en cuenta entonces ahora si poder intervenir en sus procesos
de formación, pero teniendo en mente que no se tiene la certeza y jamás se tendrá,
que el educando acatara, interiorizara y reproducirá todo aquello que se le transmite
en el proceso educativo, es más es importante evitar caer en esos vicios que se
generan por ejemplo con el diseño de evaluaciones literales.
Al contrario como ya se había dicho anteriormente el
educando tomara lo que para él resulta relevante e incluso llegara a
transformarlo desde su cosmovisión del mundo.
Si se tiene conocimiento de lo anterior, de que la mente
del otro (el educando) no nos pertenece, probablemente los profesionales de la
educación evitaran caer en la frustración y decepción, lo cual a la larga deteriora
las relaciones ejercidas en la educación.
Integrantes:
Alcocer
García Martha Esther
Bucio
Jiménez Estefanía
Hernández
González Omar Gustavo
Hernández
Lozada Sandra
Morales
Armengol Jessica Pamela
Roa Villegas
Erik David
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